El cansancio que no se ve: endometriosis y fin de año

By GM

Hubo años en los que el fin de año no significaba cierre ni celebración, sino resistencia. Recuerdo muy bien esas fechas atravesadas por cirugías, diagnósticos, decisiones de vida complejas y un cuerpo que no respondía como yo quería. Primero estaba el dolor físico, constante y silencioso, y después venía algo igual de pesado: el dolor emocional de intentar estar bien cuando claramente no lo estaba.

La endometriosis no se toma vacaciones. Y mucho menos en épocas donde todo parece exigir más energía, más presencia y más entusiasmo. Por eso, con el tiempo entendí algo clave: no se trata de forzarte a encajar en las fiestas, sino de adaptarte de manera inteligente a ellas.

Adaptarte puede verse así de simple y así de poderoso. Elegir planes que realmente puedas sostener. No todo tiene que ser maratónico ni obligatorio. A veces una comida corta, llegar más tarde o irte antes es suficiente. Decir que no cuando tu cuerpo lo pide no es debilidad, es autorregulación. Escuchar tus síntomas también es una forma de autocuidado. Cambiar expectativas, propias y ajenas. No necesitas explicarlo todo. Estar presente no siempre significa estar disponible al cien por ciento. Priorizar el descanso. Dormir bien no es un lujo en estas fechas, es una estrategia para modular el dolor, la inflamación y el estado de ánimo.

La alimentación también juega un papel importante. Y aquí va algo muy práctico: si sabes que ciertos alimentos no te hacen bien, puedes llevar tu propio platillo. No como restricción, sino como una elección consciente que además se puede compartir.

Algunas ideas sencillas y bien toleradas para muchas personas con endometriosis son:

  • Pavo desmenuzado o al horno acompañado de un relleno ligero con vegetales cocidos y un queso más suave, como queso panela, que suele ser mejor tolerado que quesos muy curados.

  • Para algo dulce, manzanas horneadas con canela y nuez o un postre sencillo a base de yogurt griego natural con fruta y un toque de miel. Dulce, reconfortante y con menor carga inflamatoria para muchas personas.

No se trata de perfección, sino de coherencia con tu cuerpo.

Y algo fundamental que a veces se nos olvida en medio del caos de estas fechas: no dejes tus medicamentos, sigue tus tratamientos indicados, acude a revisión médica cuando toca y evita, en la medida de lo posible, aquello que sabes que te hace mal. El alcohol y ciertos alimentos altamente irritantes pueden parecer inofensivos por una noche, pero el cuerpo con endometriosis suele cobrar esa factura después.

Cuidarte en fin de año no es aislarte. Es elegirte. Y elegirte también es una forma muy válida y muy valiente de celebrar.

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